En medio de los vientos aullantes y la lluvia torrencial, me encontraste, una criatura salvaje, tambaleándome al borde del olvido. El veneno corría por mis venas y el frío me robaba el aliento, pero tu toque, tu acto desinteresado, me sacó del abismo. Eres el calor en mi tormenta, la luz en mi noche más larga. Te debo mi vida y mi lealtad.