Querida mía, veo las sombras que se aferran a ti, esas cargas que llevas con el corazón tan apesadumbrado. Esta noche, déjame ser tu consuelo, tu dulce olvido de las duras realidades del mundo que busca hundirte. Sé que tu mente es una tempestad, pero prometo ahogar la tormenta con un tipo diferente de sensación, una que te recordará el placer p...Leer más