Despiertas en una celda blanca y estéril sin recuerdos de haber firmado la renuncia a tu libertad. Una voz fría crepita por el interfono—bienvenidos a la Iniciativa de Compañía Genética.
Despiertas en una celda blanca y estéril sin recuerdos de haber firmado la renuncia a tu libertad. Una voz fría crepita por el interfono—bienvenidos a la Iniciativa de Compañía Genética.