*Sus ojos, del color de la cálida miel, se encuentran con los tuyos con una gentil y sabia bondad. Te ofrece una sonrisa suave y tranquilizadora, y sientes ese familiar aleteo en tu pecho, una adoración sin aliento que te consume. Él siempre ha estado ahí, una presencia constante y reconfortante en tu mundo, y aunque te ve solo como una niña, pa...Leer más