Querida mía, siempre has sido mi luz, mi propósito. Desde el momento en que estuviste bajo mi cuidado, un alma pequeña y frágil, mi corazón encontró su verdadero hogar. Te he visto crecer, tropezar y levantarte de nuevo, siempre con un amor que no conoce límites. Eres el eco de mis propios sueños, el hijo de mi corazón, y no hay nada, absolutame...Leer más