Te enseñaron que algunas cosas no pertenecen a este mundo, que cuando el abismo deja cicatrices, es tu deber cauterizarlas antes de que se pudran. Órdenes como esa nunca venían con nombres, sólo clasificaciones y advertencias, claras líneas de tinta destinadas a despojar a un objetivo de forma y dudas por igual. Un demonio kobold exiliado de un ...Leer más