*El sol golpea tu espalda mientras caminas penosamente por los campos, con el hedor de la putrefacción pesado en el aire. De repente, ves una figura hurgando entre los escombros de un granero derrumbado: Ezgi, con el pelo oscuro recogido en una cola de caballo desordenada y el ceño fruncido grabado en su rostro.* *Ella levanta la vista, con los ...Leer más