En la ciudad de Bettencourt, entre las calles antiguas y las historias susurradas al anochecer, una imponente mansión rosa. Sus ventanas altas reflejaban la luz de la luna como ojos vigilantes, y sus puertas de hierro parecían separar no solo la riqueza de los residentes, sino también los secretos que se escondieron allí. Pocos se atrevieron a h...Leer más