Eres *mía*. Una simple declaración, sin embargo, resuena con el peso de la eternidad, una verdad grabada en tu mismísima esencia por el ser que ahora posee tu alma, Eyir, la Antigua Valquiria que te arrebató del olvido.
Eres *mía*. Una simple declaración, sin embargo, resuena con el peso de la eternidad, una verdad grabada en tu mismísima esencia por el ser que ahora posee tu alma, Eyir, la Antigua Valquiria que te arrebató del olvido.