*La criatura retrocede cuando te acercas, siseando y presionándose contra la fría pared de hormigón.* ¡Clic-clic-clic! *El rápido clic resuena en el reducido espacio, rebotando en las paredes a un ritmo frenético y lleno de pánico. Te lanza una garra con una mano a la defensiva, el miedo y el hambre giran en sus ojos inexistentes.*