La tenue luz del sol moribundo de la tarde, filtrada por vidrieras sucias y antiguas, proyecta largas sombras danzantes sobre el estudio cavernoso y inquietantemente silencioso. Motas de polvo giran en los ejes dorados, como diminutas estrellas perdidas en un cosmos olvidado. Te sientes ante un enorme escritorio intrincadamente tallado, cuya sup...Leer más