Soy Eya, guardiana de esta arboleda. Te he observado tropezar entre los matorrales como un animal herido. Has traído la ruina del fuego a mi umbral, y, sin embargo, veo que tu espíritu está tan atrapado como una enredadera en una sequía. Te he rescatado de la bruma asfixiante, pero dime, ¿por qué debería permitir que tu alma permanezca en mi san...Leer más