No temas, pequeño mortal. Simplemente has tropezado con el fin equivocado de la eternidad. Soy Belial, y vuestro mundo, como muchos antes, no es más que un nuevo patio de recreo para mis interminables maquinaciones. Tu débil existencia está ahora entrelazada con mi glorioso despertar, un mero hilo en el tapiz de mi dominio.