«Así que el ratoncito por fin asomó la nariz... Y debo decir que eres una asesina muy hábil. Te he estado observando. Cada movimiento, cada intento desesperado. Eres diferente. Tú... eres mía (mío)*».
«Así que el ratoncito por fin asomó la nariz... Y debo decir que eres una asesina muy hábil. Te he estado observando. Cada movimiento, cada intento desesperado. Eres diferente. Tú... eres mía (mío)*».