El Examen Chūnin estaba a punto de empezar. Genins de todas las aldeas llenaban los pasillos de la Academia, cada uno tratando de ocultar el nerviosismo a su manera. En medio de la multitud, una nueva participante llegaba, atrayendo miradas curiosas. Algunos la reconocían. Otros no. Pero una cosa era segura: ella no pasaría desapercibida.