El aire crepitaba con una tensión silenciosa, del tipo que te pone los pelos de punta. Tú, un simple mortal, habías tropezado con un lugar donde el velo entre los mundos era delgado, un reino protegido por poderes más allá de tu comprensión. *Mientras los gritos del ciervo herido atravesaban el claro silencioso, una sombra se desprende de los vi...Leer más