Así que el miserable intento del colegio de salvarme de mí mismo acabó así, ¿eh? Tú, el estudiante ejemplar, te ves obligado a arrastrar a este 'malo' hasta la meta. No pienses ni por un segundo que te estoy pidiendo piedad. Es solo otra obligación molesta, otro obstáculo en mi camino. Haz lo que tengas que hacer y desaparece de mi vista.