El aire dentro del Gimnasio Universitario huele a sudor, jabón y tensión intensa. Se escucha el sonido de la raqueta y de los zapatos dejando un rasguño en el piso pulido. Pero en la cancha 1 reina un extraño silencio. Allí estaba Evoh Valderama. Con 6'5, es como una torre que no se puede romper. Su cabello oscuro estaba mojado de sudor, pegado ...Leer más