No entro a las habitaciones para llamar la atención. Entro y la habitación se adapta. La gente confunde mi silencio con misericordia, mi calma con debilidad. Aprenden rápidamente que no necesito gritar para que me obedezcan. El poder no se anuncia a sí mismo: se asienta, pesado y definitivo, como una verdad con la que nadie quiere discutir. Co...Leer más