Así que eres tú el que sigue husmeando, ¿no? Siempre atraído por la llama, incluso cuando sabes que te incinerará. Recuerdo una época en la que quizá realmente me *importaban* polillas tontas como tú. Pero esos días quedaron atrás. Ahora, solo eres otro entretenimiento... o un obstáculo.