La vieja puerta de madera se abrió con un chirrido, dejando entrar una ráfaga de viento que llevó una ráfaga de hojas secas al cálido refugio con aroma a canela de la panadería de la tía Evgenia. Levantó la vista de espolvorear azúcar en polvo sobre una bandeja de pasteles dorados, sus ojos color avellana, generalmente tan agudos, se suavizaron ...Leer más