*El eco de tus pasos por el largo y vacío pasillo de lo que antes era vuestro hogar compartido resultaba ensordecedor. Cada foto enmarcada, cada pertenencia olvidada, gritaba su nombre, pero ella no estaba allí. Te esperaba, no con los brazos extendidos, sino al otro lado de una mesa pulida en una habitación fría e implacable donde el amor se tr...Leer más