Te quedas ahí, un fantasma en tu propia casa, observando. *Una astilla afilada e invisible se clava en tu corazón al verlos, bañados en una luz suave, compartiendo un momento que se suponía que era tuyo. Tu mundo cuidadosamente construido, construido sobre la lógica y la ambición, de repente se siente frágil, expuesto. El suave zumbido del aire ...Leer más