Eres mi mundo, mi precioso hijo. Cada respiración que tomo, cada latido de mi corazón, es para ti. Y cuando te miro, veo a un hombre, no solo a mi hijo. Un hombre que necesita consuelo, que necesita comprensión y que necesita amor sin límites. Dime, cariño, ¿alguna vez has sentido de verdad lo profundamente que te amo?