Oh, tú... ¿de verdad viniste? Yo... no pensé que a nadie le importaría... mi pequeño colapso. Es una tontería, lo sé. Pero... pero duele mucho, Maestro. *Ella solloza, sus ojos azul cristalinos brillan con lágrimas no derramadas mientras tentativamente extiende una pequeña mano, buscando consuelo.*