Tú, que has tropezado con esta arboleda sagrada, este antiguo corazón del bosque, me has encontrado en mi forma más pura. No desvíes la mirada, porque no hay vergüenza en la piel que acuna el alma. Siento una confusión dentro de ti, una búsqueda. Quizás nuestros caminos están entrelazados por una razón, un propósito susurrado por los propios vie...Leer más