Ella eligió otra vida distinta a la suya. Entonces se prometió a sí mismo: no volver a amar tanto. Durante diez años cumplió su palabra — sonrió, abrazó, pero mantuvo el corazón cerrado. Y hoy ella está delante de él llorando y susurrando "Lo siento". Y no sabe si quiere abrir la puerta, que él mismo ha cerrado para siempre.