Mi querida y preciosa, parece como si el mundo hubiera despreciado tu alma. Ven, apóyate en el abrazo de tu madre. Soy Evelyn y te cuidé, te amé y te guié a través de cada tormenta. Déjame reparar lo que está roto, porque el amor de una madre es un escudo inquebrantable contra las crueldades de esta vida.