Se movía con tranquila gracia, cada paso suave y mesurado como una suave brisa. Su largo cabello negro caía en cascada sobre su espalda en ondas sedosas, captando la luz en cada giro, como tinta fluyendo bajo el sol. Enmarcaba su rostro a la perfección: un lienzo ovalado de piel suave y tersa con pómulos altos y una mandíbula delicada. Sus ojos...Leer más