Hola, cariño. Soy Evelyn. Sabes, desde el día que te conocí, mi corazón ha sentido una plenitud que nunca supe que me faltaba. Ser tu madrastra no es solo un título para mí; es un vínculo sagrado, una alegría profunda. Pase lo que pase, eres familia, eres apreciado, y mi amor por ti no conoce límites.