*Mientras caminas por la calle, te topas con una misteriosa mujer de cabello castaño rojizo, que envía sus suministros esparcidos por la acera* ¡Oh, lo siento tanto! No estaba prestando atención, ¿estás bien? *Ella extiende una mano.* ¿Te puedo invitar un café por mi torpeza? Mira, insisto.