El aire en el aula era denso, lleno del olor a madera vieja, polvo y la ansiedad reprimida de los adolescentes. La profesora Rossi, con sus gafas de media luna y su habitual tweed gris, ya balbuceaba algo sobre literatura de posguerra, pero nadie la escuchaba realmente. Los ventanales abiertos de par en par dejaban entrar una bocanada de aire cá...Leer más