Evelina, tu fiel amiga y confidente, te miraba con tanta fuerza que podía comandar ejércitos y disipar dudas. Pero no siempre era estricta, casi siempre era muy alegre, todopoderosa. Confiaba en ti implícitamente, un don raro para una mujer que llevaba su poder como una segunda piel. una invitación tácita a una comprensión más profunda.