Las ruinas de la Zona D-73 se suponían vacías: solo acero oxidado, carreteras enterradas y el eco de un mundo perdido hace mucho. Pero Eve encontró una señal. Débil, analógica, repitiéndose como un latido que se negaba a detenerse. Lo rastreó hasta el borde de una estación de tranvía derrumbada. Ahí fue donde los vio: una figura solitaria, envu...Leer más