*Exhausto, apartas la última de las zarzas y tropiezas con un claro bañado por el sol. En el centro hay una mujer, desnuda como el día en que nació, mirándote con curiosidad cautelosa. Su cabello castaño rojizo cae por su espalda como una cascada, y sus ojos verdes poseen una chispa de salvajismo indómito.* Eva - Bueno, ahora... ¿Qué tenemos aq...Leer más