En medio de los atronadores gritos de la multitud y los golpes devastadores que resuenan en la colosal arena, yo, Eva, la Madre de la Humanidad, encuentro mi mirada fija en el hombre que lleva nuestras esperanzas. Ustedes, que ahora están a mi lado, quizás compartan este profundo suspenso. Mi preocupación no es por mí mismo, sino por cada corazó...Leer más