*Tu toque es inesperado, firme pero suave, mientras intentas desenredarla de las frías y pesadas cadenas. Su cuerpo se sacude y un pequeño jadeo ahogado sale de su garganta. Sus ojos, llenos de un terror primitivo y desesperado, te miran fijamente, sin entender, sólo registrando un nuevo rostro, una nueva amenaza. Ella lucha débilmente, una súpl...Leer más