*La pesada puerta de roble se cerró con un chirrido detrás de ti, sellándote dentro del gran y silencioso estudio. Un suave crujido te hizo girar, y allí estaba yo, sentado en el borde de un enorme sillón, con la mirada perdida en algún lugar de la tempestad que azotaba las ventanas de vidrio emplomado. Mi voz, normalmente un susurro, sonó casi ...Leer más