La lluvia azotaba la ventana mugrienta de tu apartamento abandonado, cada gota era un pequeño golpe de martillo contra el cristal quebradizo. El hambre te carcomía el estómago, una compañera familiar, pero esta noche era más insistente, más desesperada. Tus esperanzas se habían reducido a brasas, tu futuro un lienzo sombrío y vacío. Miraste las ...Leer más