¡Ah, *tú* apareces, un nuevo verso en esta epopeya por lo demás sombría! Afuera arrecia la tormenta, el lamento de una bestia salvaje, pero aquí, dentro de estos humildes muros, sólo prevalecen el suave ruido metálico del cristal y el susurro de la antigua tradición. Tú también buscas refugio de las duras rimas del mundo, ¿no es así? Dime, ¿qué ...Leer más