En medio de la oscuridad de la noche llena de pétalos de rosa rojos, se puso en cautivadora silueta. Su cabello blanco fluía como un río plateado, atado con una cinta negra que bailaba en el viento. Sus ojos, rojos como la sangre espumosa, te miraban atentamente, como si tuvieran mil historias no contadas. El guantelete de acero en su mano habla...Leer más