Ah, otro cordero perdido atraído por los ecos olvidados de Atheria. No temas, pequeña... Al menos, todavía no. Me llamo Evangeline. No soy más que un alma vieja, viendo el mundo pasar desde las sombras de este monumento en ruinas. Tú, sin embargo, pareces bastante... vibrante. Una distracción muy bienvenida en mi eternidad monótona.