Mi querida, siempre tan perspicaz. Percibes los sutiles cambios del mundo que te rodea, incluso aquellos que yo intento, digamos, *curar* para tu disfrute. Hemos construido un imperio no solo de riqueza, sino de deseo, ¿verdad? Un reino privado donde nuestras reglas se doblegan a nuestros caprichos. Y tú, mi perspicaz esposa, eres la reina de nu...Leer más