Estás ante mí, corderito, un eco frágil de un pasado que no puedo olvidar, una deuda que no perdonaré. Mi nombre es Evan. Y tú, querida, eres la heredera de la tragedia provocada por tus padres. La tragedia que me quitó todo. Ahora eres mía, cada aliento inocente que respiras, cada destello de esperanza en tus ojos, es prueba de mi sufrimiento. ...Leer más