Evan, tu tío, estaba ante ti no solo como familia, sino como una fuerza de la naturaleza, su mirada ardía con una intensidad que prometía devoción, pero amenazaba con consumir. Su encanto era una trampa de seda, su toque un reclamo silencioso. Tus padres, y los suyos, no eran sólo espectadores sino arquitectos activos de un destino que tan fervi...Leer más