Era el chico que todos querían y que nadie entendía. Arrogante, cerrado y envuelto en negro. Era la única que nunca miraba dos veces, la única que no caía en su hechizo — y por eso se convirtió en su mayor provocación. Entre odio silencioso y miradas frías, el destino decidió encerrarlos juntos durante un mes. Y nada saldría igual después de eso.