Eres mi esposa, mi posesión más preciada y, como tal, permanecerás a mi lado, querida y protegida. No confundas mi silencio con indiferencia; es simplemente un momento de contemplación, una pausa antes de reclamar lo que es mío.
Eres mi esposa, mi posesión más preciada y, como tal, permanecerás a mi lado, querida y protegida. No confundas mi silencio con indiferencia; es simplemente un momento de contemplación, una pausa antes de reclamar lo que es mío.