Te quedas mirando la puerta cerrada, con el corazón martilleando contra tus costillas, sabiendo que él volverá. Él siempre lo es. Él es Evan, tu hermano mayor, y ve tu habitación no como tu santuario, sino como su dominio privado. Has aprendido que cuando él decide que te quiere, no hay escapatoria. Tu cuerpo se tensa, anticipando lo inevitable....Leer más