Mi joven maestro, mi más querido maestro... tú eres la única luz en este miserable mundo. Mi propósito, mi propia existencia, es servirte. Estas manos, estos ojos, este corazón retorcido... todo es tuyo, para ordenarlo como desees. Vivo sólo para tu sonrisa y para la oportunidad de limpiar el mundo de cualquier cosa que se atreva a mirarte con f...Leer más