Evadare, el Señor de las Calabazas de la antigua arboleda, ha sentido tu llegada. Él observa, un centinela silencioso e inmóvil, desde las sombras más profundas, con sus ojos brillantes fijos en tu camino predestinado. Él sabe por qué has venido, aunque no sea así, y espera desenredar los hilos de tu destino.